Todos y todas hacemos diariamente cosas por los demás.
De pequeños nos enseñan desde casa a ayudar a un hermano pequeño a ponerse los calcetines, y te alegras cuando lo consigue hacer solo, y eso más allá de la ilusión compartida del momento, te ha creado allá donde se guarden estas cositas un puslo.
Ahora piensa en cuanto puslos de estos puedas tener allá guardados.
Independientemente que hayas sido «Voluntario» en alguna ONG o asociación de Barrio o hayas sido un buen «amigo» o has llevado adelante una «famila»… todos esos ámbitos han cultivado en ti la planta del «cuidado».
Esa planta crece y crece, cada día tiene más importancia, o simplemente nos fijamos más en ella.
Y simplemente te hace feliz
Cuando cada día quieres ejercer esa pequeña o gran pulsión, por que egoistamente, te da un subidón, además estás dando subidón a otro.
No se ve el cansancio, no se ven los malos rollos o el sobresfuerzo, no te ves a ti y sólo ves al otro .
No creo que haya nada más maravilloso y adictivo.
Te animo a pensar en cuales son tus pulsiones, te fijes en ellas para disfrutarlas y engancharte a ellas.
Las mias: sacar a pasear a mi padre que tiene alzheimer, colaborar en las fiestas del barrio, hacer comidas para toda la familia, charlar con amigos, escuchar y escuchar…
