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Tenemos una boca y dos oídos para hablar menos y escuchar más

Bueno, a lo mejor no es por eso, no se de genética ni de evolución humana, pero esta frase me sirve para escribir hoy sobre lo que escuchamos y cómo nos modela en carácter, conductas y forma de estar en el mundo.

Mi madre habla mucho, pero es verdad que se pasaba muchas horas sola en casa o trabajando con la radio puesta. Luego tenía conversación de casi todo. No siempre se había enterado de la noticia correctamente, o te daba datos incorrectos, pero ella sabía que había pasado algo y lo trasladaba para comentarlo en familia.

Mucha parte de esas horas diarias estaban dedicadas a la música, no se si por pereza de elegir que poner, se dejaba llevar por la música de una cadena o otra te ponía. Se la oía decir, tal emisora pone música muy bonita, o muy machacona… o de mi época, o de esas modernas.

Siguiendo la estela de mi madre, yo escucho mucho más que hablo, y eso no tiene que ser bueno siempre. Mi problema es que no saco aquello que escuchando he aprendido o me ha enriquecido, estoy en ello.

Escucho Podcast, Oh! que gran invento, muchos de entretenimiento, otros de temáticas que me interesan en cada momento…

Sigo a muchos podcasters y estoy atenta a los nuevos episodios como si estuviera enganchada a las series de netfix o similares.

Mucha música, mis canciones (aquellas de la adolescencia), la banda sonora de tus vacaciones, de las personas a las que quieres, las que recuerdan…

También música ambiental, que me ayude a concentrarme en el trabajo o que me calme el estrés o la aceleración.

Flipo con la música en vivo, aunque reconozco que voy menos de lo que me gustaría.

Escucho a las personas, me encanta sobre todo escuchar a los niños, sentarme a su altura y que larguen, se me da bien, podría haber sido profe o algo así.

Cuento poquito de mi, lo justo para crear ese ambiente de dar y recibir y aprendo mucho escuchando las vivencias, los pensamientos de los demás.

También me encanta escuchar a los abuelos, quizá en esta época me toca por edad estar mucho con ellos… Ahí veo claramente la soledad, la necesidad del ser humano de compartir con los demás, de ser escuchado para ser algo más que un cuerpecito sentado en el sillón.

Pues eso, si eres más de los que no callan, espero que te haya servido para buscar momentos de escucha y disfrutarlos… y si como yo eres de los orejas, pues ya va siendo hora de que te lances a contar, siempre hay alguien que quiere escucharte, lo hay, búscalo y disfruta!.

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